La verdad es que la insatisfacción de no poder terminar de alcanzar lo que queremos, hacer lo que queremos y vivir como queremos de una sola vez, nos pone en una situación complicada con nuestra cabeza (que no deja de ponernos obstáculos o más cosas que tenemos que alcanzar – ya! – para bien ó para mal) y en otra complicada con los que nos rodean.
La mortificación puede llevarnos al punto de ser insoportables ó demasiado exigentes para con los demás que también tienen sus propias mortificaciones. Lo que termina siendo en un círculo vicioso de echarle algo de culpa al otro de tu insatisfacción para ni siquiera terminar de sentirte bien sino para echarte otra cosa más en qué enfocarte. Ejemplo de esto, fue que hace como un mes me dio un ataque por estar mucho tiempo sola. Iba camino a buscar a Ersoy a la estación del tren y la verdad ni vo el télefono (no tenía nada de batería) por más de 30 minutos que estuve esperando a que llegara el de las 9.30pm, pero cuando llegó el no se bajó. Lo quería matar al ver en mi celular un mensaje en el que me "invitaba" al Wing Street en dónde él estaba, fui como meteoro con una arrechera tan grande adentro que ni yo me la explicaba, lo llamé, le grité y lo hice salir del lugar. Al llegar a la casa no fue mejor, ya que el decía que yo no tenía sentido en ese momento que lo quería era "celebrar" su primera venta y yo hice el peor de los dramas. Y fue así, cuando me di cuenta que yo estaba exagerando y que tenía que tranquilizarme. El sólo hecho de que el rompiera la rutina que yo tenía planificada me movió la tierra y también la cordura, al límite de acordarme de ese momento y pensar "qué coño fue eso?" yo odio ese tipo de shows. LOS ODIO. Pero lo hice. Me disculpé y he evitado hacer algo parecido otra vez.
Ha sido difícil alcanzar un estado de tranquilidad y callar de una vez la mortificación que aparece de vez en cuando. Pero el recordar todos los dias qué tengo y qué me hace sonreir, ha logrado tranquilizarme un poco más. Siempre pensamos en el resto de las cosas menos en lo que tenemos actualmente, siempre peleamos por algo que nos molesta en ese momento y olvidamos el resto de lo bueno; y que con simplemente por un instante apartar esa amargura que nos esta invadiendo podemos alcanzar tranquilidad con nosotros y con los demás.
Situaciones que pueden convertirse en venenosas sino las aprendemos a controlar. Hay que contrarrestar los síntomas, antes que el virus se expanda por todo el cuerpo.
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