Tengo
tiempo si escribir por acá, por eso me gustaría plantear una solución conmigo
misma y decir que debería hacerlo más seguido ya que escribir aquí me hace
sentir más cuerda en el futuro. Uy esos posts que echan el cuento pero no
completo… Es ahí cuando me doy cuenta que soy un desastre de persona pero aún
tengo esperanzas de humanidad.
Bueno,
desde mi último post han pasado varias cosas. He ido a Venezuela y regresado
(gracias a Dios y la virgen purísima! – connotación para mi exageración), fui
al otro lado del mundo por primera vez y conocí Turquía y sus letrinas (pero
que buena comida… oh my gosh), regresé a los “States” y entré al College de
nuevo. Déjenme decirles que esta vida de estudiante es el chupa cabra del
dinero, pero es una forma válida de quedarte sin pedir “el que no debe ser
nombrado” y/o casarte con alguien que no quieres y que te hará la vida
miserable de alguna u otra forma (qué difícil conseguir un gringo que nos
entienda DE VERDAD y que a la final no trate de exprimirte también).
Bueno,
estudiar… Eso sonaba mejor en mi cabeza. Lo bueno es que conseguí una carrera
que ahora pienso debió haber sido mi carrera desde un principio, con esto no
digo que me arrepiento de lo que aprendí en la UNITEC pero esto es algo que me
satisface, me llena. Empecé a estudiar Gerencia de Hospitalidad (Nope, no tiene
nada que ver con Hospitales, eso se lo dejé a Arisay en DC), esto tiene que ver
con Hoteles, Restaurantes, Bares, Eventos, lo que me gusta. Y lo bueno es que
en el poco tiempo que tengo aquí, ya sé que no quiero tener un Restaurant. ¿Eso
es bueno, no?
Yo me voy
por los eventos, pero la gente que me conoce ya sabe eso. Y bueno uno que otro
bar no estaría mal… tal vez unos gentleman clubs? (striptease + alcohol = $).
Ahora bien, me gusta mucho esta carrera pero literalmente odio a muerte a la
gente que trabaja en administración y más a los de admisión que me tratan como
si crucé la frontera de ilegal. Y ese es uno de los peores atributos de este estado,
la gente. Aquí todo el mundo te trata mal, todo el mundo es repugnante y cuesta
un mundo mantener una conversación por más de 10 minutos con alguien. Al menos este otoño fue diferente y he tenido la oportunidad de conocer gente normal que me hacen sentir bienvenida. Si se
mueren por venir a New Jersey o a New York City a quedarse, les recomendaría lo
piensen dos veces (y si eres simpático mucho más). Yo no veo la hora de irme de
estos lares, no es lo mío. Si quieres sobrevivir aquí tienes que ser arrogante,
antipático, rudo, pensar lo peor primero y lanzarte de malas. Entonces, nope
gracias.
Me gustaría
que supieran que no es fácil vivir aquí pero tampoco es imposible. Hay gente
que viviendo aquí te bajará los ánimos de venirte, te dirán que es difícil, que
la vida no es la misma, que serás un esclavo, entre otras. Bueno, obviamente la
vida no es la misma. El pan francés no sabe igual. Pero si el plan es vivir
seguro y tranquilo y dejar a un lado las comodidades del oportunismo por unos
años, entonces inténtalo. Sólo hay que bajar un poquitín las expectativas de
conseguir un solo trabajo por debajo de la mesa y que te alcance para rentar un
apartamento, aquí las cosas son caras y el dinero se esfuma de las manos. Uno
se ve víctima de la rutina cochina de aquí, es medio aburrido, pero de nuevo,
si el plan es estar tranquilo, he aquí tranquilidad.
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